Trabajo en la clandestinidad, como los chinos lo hacían en norteamerica en esas películas de los años setenta. Por lo menos no madrugo mucho y lo noto. No nací para trabajar temprano ni de sol a sol. Me gusta vivir bien y las cosas buenas de la vida aunque con una salvedad. Si las tengo las disfruto mucho; comer bien, un coche, una buena tele, un viaje a hotel de lujo. Reconozco que me encanta esa vida y alguna vez la he podido llevar a cabo. Pero si no la tengo, si llevo una vida ordenada en la austeridad con el recuerdo únicamente de lo caro me da igual. No necesito nada que no tenga y seguro que me sobra todavía mucho. Me conformo con mis libros, mis discos y el mar. En los tiempos que corren quizás no haya que ajustarse el cinturón si no venderlo para sacar algo por él. Aún así, en paro y desde mi agujero mandarín mando un mensaje de optimismo al mundo. No me reconozco, ¿Estaré realmente enfermo?.
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2 comentarios:
Que alegría este destello optimista que transmites.
Realmente, creo que no estás enfermo.
Aún así el Dr. dice que de momento "en observación"...soy una mandá.
El Dr. pregunta...
¿Qué libro, qué música y qué mar?
Feliz lunes
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